En medio de las montañas sin posibilidad de refugio alguno, como no podía
ser de otra forma empezó a caer una tormenta en toda regla con rayos, truenos y lluvia torrencial.
(Realmente, no había otra que seguir andando, hasta que tras varias horas llegamos a la casa de los payeses donde nos secamos, cenamos y pasamos la noche.)
Pues bien, desde arriba de la montaña un alumno me dijo: ¿para esto hemos subido? Se me escapó la risa en medio de la que estaba cayendo, a la vez que me quede pensativa. Quizá era evidente para él, y así lo dijo, que se podía haber quedado en el campamento sin tener que pasar por todo esto. Estoy convencida que a fecha de hoy ya habrá encontrado y experimentado la respuesta a ¿Para esto hemos subido a la montaña?